miércoles, enero 31, 2007

Sidney mon amour


Mi siguiente etapa fué desde Jakarta hasta Sidney. En inglés Sydney se escribe con dos y griegas, pero según la Real Academia Española, los que somos de aquí, tenemos que escribir la primera i latina y la segunda griega. Hecha la aclaración, decir que a este punto llevaba ya veinte días de viaje y según mis toscas estadísticas, mi estacia en Indonesia se había comido cinco dias extras.
Y sumándolos todos, veinte días de soledad acaban por pasarte factura. Por eso, al entrar en el impoluto 747 de Lufthansa, descubrí esa carita redonda de la azafata, que con su sonrisa de plástico, saludaba a cada uno de los pasajeros que subíamos a bordo. Al cruzar nuestra mirada, oh milagro! habíamos coincidido en Frankfurt-BomBay, en Bombay-Kuala Lumpur y en Kuala Lumpur-Jakarta. Parecía imposible pero así era. Después de tres coincidencias con la misma tripulación, ahora otra vez, nos encontrábamos el mismo día de mi etapa a Australia.
Mi estancia en Sidney pues, incluyó la compañía de esta dulce alemana, que en un princípio no había sido prevista en las condiciones de mi fantástico billete de Lufthansa.
Ilsa, que así se llamaba, conocía bien Sidney y me llevó a cenar a un tranquilo restaurante del puerto. La comida fué un híbrido internacional, pero me habían hablado muy bien del vino australiano y lo incluí en mi primera romántica noche de Sidney.
Hasta entonces, hablar de vinos australianos daba un poco de risa, pero la botellita entera de sauvignon que nos bebimos fué algo muy serio. Hoy día, después de veinte años de risitas, Australia está a la altura de Francia a la cabeza de la exportación de vinos al comercio minorista del Reino Unido y es probable que pronto la supere.
Australia es tan inmensa, que solo viajé a Adelaide y Melbourne. Distancias que trasladadas a Europa, son enormes. Pero no pude evitar viajar en ferry hasta Hobart en la isla de Tasmania. La isla del diablo.
Decir tengo que en Hobart comí muy bien. Lo más destacado que recuerdo fueron los mariscos, el cordero, la carne de res y otras viandas típicas como el canguro y los filetes de cocodrilo (sorry lalodelce).
Mi única decepción fué que por culpa de mi apretada agenda, no conseguí ninguna cita con el diablo de Tasmania.

4 comentarios:

Lalodelce dijo...

Quedas perdonado, Joanet.

Y si bien no hubo cita con el demonio de Tasmania, sí hubo otro tipo de cita más romántica y mas A propos luego de un solitario pero interesantísimo viaje.

joanet dijo...

La foto del platito es canguro lalodelce. Como en aquel tiempo no me pasó nunca por la mente hacer fotos a lo que comía, la he buscado en google.

Lalodelce dijo...

Y con tu artístico punto de vista, y dominio de la plástica, hasta se ve apetitoso.

Lágrima.

mharía vázquez benarroch dijo...

Pobre cangurito joanet...he vuelto, si estaba dde viaje, ya te contaré. he extrañado mucho tus lonely lunchs.
besos.
mh