martes, enero 23, 2007

Rijsttafel


La tercera etapa de mi viaje fué de Malasia a Indonesia. Lufthansa hacía escala solo en Jakarta, por lo que mi idea de llegar hasta Denpasar en Bali, o bien tendría que hacerlo con la compañía aéra local Garuda o bien en autobús. Aunque se trataba de recorrer más de mil kilómetros, opté por el bus. Me fascinaba la idea de atravesar toda la isla de Java de oeste a este por carretera durante las más de treinta horas que duraría el trayecto cruzando ciudades como Bandung, Surakarta, Surabaya y un sinfín de pequeñas poblaciones. No sé como son actualmente las líneas de bus de Indonesia, pero puedo asegurar que hace veinticinco años, eran lo más parecido a viajar en una montaña rusa, sin cinturón y con los asientos medio sueltos. Yo era el único turista a bordo de aquél cachibache cargado hasta los topes de viajeros y todo tipo de mercancías. El trayecto tuvo con un sinfín de paradas y estuvo salpicado por no pocos pequeños incidentes: desde conseguir eludir a un control policial que se enamoró locamente de mi reloj de pulsera, hasta gritarle al chófer que detuviera inmediatamente el bus, para permitirme aliviar mis urgentes necesidades, provocadas sin duda, por las contínuas y picantes transfusiones a mi castigado estómago.
Y centrándome ya de una vez por todas en el tema gastronómico, decir que la modesta categoría del viaje, no permitía detenernos en los rumah makan o restaurantes, sino que siempre lo haciamos en chiringuitos llamados warung, que exponían su apetitoso menú en numerosos platitos dispuestos sobre los tenderetes instalados en las aceras, siendo costumbre además, de cocinar a la vista de la gente. También comí muy bien, a la una y pico de la madrugada, en un pasar malans o mercado nocturno cerca de Madiun en el mismo centro geográfico de Java. La comida, siempre picante, la encontré deliciosa. Quedé admirado ante la destreza de la gente de esta zona, usando los dedos para comer y su gran habilidad manipulando los diferentes platitos del típico makan besar.
Si vas a Amsterdam es casi obligatorio comer Rijsttafel, palabro holandés y versión colonialista del makan besar (palabra por cierto, mucho más bonita) y que define a esta generosa docena de platitos variados, como tapas, a base de pollo, cerdo, pescado, rollitos rellenos, verduras y servidos con salsas picantes y acompañados de arroz.
Todos estos chiringuitos permitieron infiltrarme en la verdadera cocina popular y disfrutar del sabor auténtico de cada día: los fideos asados mie goreng. El gado gado, la ensalada fresca de hortalizas con galletas de camarones y salsa de cacahuete. Los sate, deliciosos pinchos de pollo asados al momento con carbón vegetal. O los sabrosos pisang goreng, bocadillos hechos con frituras de bananos, cacahuetes en azúcar de palma y galletas de coco.
Un placer solitario que recordándolo, después de tanto tiempo, vuelvo a vivir.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Hay para mucho?

Satellite Girl dijo...

espero que mañana sea un lunch acompañado tal como dijiste, joanet. bon profit!!!

Dolceviola dijo...

Ciao Joanet, ti lascio i miei saluti. Ho ripreso a preparare le mie ricette e quella di oggi è dedicata a te.

Lalodelce dijo...

Me encanta estas historias del viaje tuyo alrededor del mundo. Además me entero de cosas que jamás leería en guias de turismo.

abulafia dijo...

Aburrido anónimo??
Todo esto no lo podemos saber con un viaje organizado, que es vulgarote y vas casi como una manada de borregos detrás del guia, porque o te pierdes , o no ves nada.
Hay que tener audacia y un "par de tacones" para hacer este tipo de viaje/aventura, yo al menos lo veo así.
Te envio también mi salutacions