miércoles, marzo 14, 2007

El mejillón


“En el cuerpo a cuerpo culinario se expresan miles de cuerpos, mil bocas que tragan, mil anos que excretan, mil vientres que gruñen y millares de alimentos preparados, socializados, soñados que nos asaltan de uno a uno, burlándose de la institución, estallando en lo imaginario alternativa y simultáneamente.”
Esto, entre muchas más consideraciones, es lo que dice Madame Noëlle Châtelet en su Corps a Corps Culinaire.
Ella define la cocina como el vientre de la casa, el lugar donde viene “la cosa absorbida”, sea el pan con mantequilla o el más complejo salmis de pato y, en definitiva, “lo absorbido” se limita a pasar de la “máquina boca” a la “máquina ano” por una distancia no tan corta como la línea recta, porque el recorrido se complica en la “máquina intestinal”.
Hoy mi máquina boca ha triturado a unos recién abiertos mejillones al vapor, y me imagino que a estas horas y mientras escribo estas pocas líneas, el proceso estará a punto de llegar a mi máquina ano, pues he perdido su rastro, justo en el intrincado laberinto de mi máquina intestinal.
El mejillón no es un solitario como yo. Es un molusco comunitario que vive y se multiplica fijado a las rocas o en las cuerdas como es el caso de los cultivados. Lo encontramos siempre en zona de mareas y a poca profundidad. Su capacidad de filtración es brutal, ya que bombea hasta ocho litros de agua por hora. Una auténtica máquina boca-ano filtradora. Lo que quiere decir que si no está muy bien depurado, nos estaremos comiendo un verdadero filtro de agua contaminada.
A nosotros el mejillón nos llega de las Rías Gallegas, un refugio ideal para engordarlo y luego, una vez bien depurado, nos proporcione su característico y exquisito sabor a mar. La forma más habitual de consumirlos es abriéndolos al vapor en una cazuela y unas hojas de laurel, retirándolos rápidamente en cuanto vemos que empiezan a abrirse. Aunque confieso que como más gusto me da el mejillón es vivo. Y es aquí cuando en nombre de un ritual aparentemente inocente, intento convertir en delicadeza un acto de crueldad que permita extremar la sensación de placer en mi paladar. Otro acto perverso más que añadir a mi ya interminable lista.
Lo que no dice Madame Châtelet en su interesante libro, es la importante influencia que el entorno puede ejercer sobre esa máquina-boca-ano. Mis mejillones comidos en un día casi primaveral y en la terraza de un restaurante del puerto, al lado de los veleros, nada tiene que ver con los mismos mejillones comidos encerrado en cualquier local de la ciudad. Creo que cambia hasta su sabor.

5 comentarios:

Dolceviola dijo...

Ciao Joanet dalle nostre parti le cozze si fanno con il pepe e il limone, si chiama: impepata di cozze. Siccome non so leggere lo spagnolo, vorrei farti una domanda: ma a te piacciono le cozze?? SALUTI

joanet dijo...

Anche da noi si fanno con il pepe e il limone dolceviola. A me in genere mi piacciono tutti i frutti di mare. Prima di tutto preferisco le ostriche, le vongole e poi le cozze. Ci sono tanti piatti nel mio paese fatti con le cozze! Non è problema se non leggi lo spagnolo, tu me fai la domanda ed io ti faccio la traduccione! A me piacce molto scrivere in italiano. Comunque parlo meglio che lo scrivo. Ho dimenticato la gramatica italiana dolceviola!

Dolceviola dijo...

Tu scrivi benissimo in italiano ed io ti capisco perfettamente. Ciao Janet

Navaja no tan afilada... dijo...

Hola Joanet!

Ya que hablas de molusco, explícanos un día sobre la historia de las navajas... Un día me explicaste cómo hay que coger las navajas en la playa, por supuesto comiendo las navajas a la plancha en una playa mediterránea ¿te acuerdas?

Por fa!!!, por fa...

joanet dijo...

Oiga usté navaja no tan afilada, de qué se supone me debo acordar?