viernes, octubre 20, 2006

Pura Perversion


¿Qué horrible sensación se debe sentir cuando en plena agonía pero aún consciente, ves como lentamente alguien te va devorando tu cuerpo de abajo arriba? Sin duda debe ser una experiencia espeluznante. Pues esa horrible experiencia la debía sufrir la pobre langosta que me he comido viva este mediodía. Mi amigo Takashi del restaurante Bun Sichi me ha preparado un perverso Sashimi de langosta viva y que, mientras yo me iba comiendo por atrás su tierno cuerpecito, su cabeza aún movía las antenas en un inútil esfuerzo por seguir viva. Joder, todo un espectáculo de placer y muerte.

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