viernes, mayo 29, 2009

Filias y fobias sin aceite


En lugar del pescado, ¿me puede hacer un par de huevos fritos? Ensaladilla rusa, pero sin mayonesa por favor. Sí ya sé que el filete hay que comerlo poco hecho, pero yo lo quiero muy pasado. ¿Lleva ajo este gazpacho? Una pizza napolitana sin nada de queso. Si lleva guisantes, prefiero cambiar... Quíteme los espárragos... No puedo con el tomate... En lugar del vino prefiero una coca cola... No llevará picante, ¿verdad?
Es muy habitual encontrarnos en la mesa con situaciones de este tipo que van desde lo normal hasta lo patológico. Dejando aparte quien rechaza productos por motivos de religión o porque le ocasionan alergia o diarrea, siempre he creído que la mayoría de las fagofobias irracionales provienen de la infancia. Experiencias de atragantamientos, espinas, acosos alimentarios, colores y pesadillas o simplemente el no lo quiero porque me da asco.

Todo este prefacio viene a propósito de mi comida de ayer, acompañado de una hermosa señorita, donde encontrar el restaurante ideal fue ya el primer escollo. La señorita en questión, me advirtió antes que nada dónde no quería ir y, que sobretodo, ni fuera japonés, ni chino, ni mexicano, ni de ningún país exótico, aunque eso sí, le encantaba comer ensaladas.
Comida española de mercado, pensé.
En la carta, había ensalada andaluza con calamarcitos, ensalada caliente con queso de cabra, ensalada con angulas, ensalada crujiente aderezada con miel, ensalada danesa, ensalada de alubias con marisco, ensalada de atún y manzana, ensalada de bacalao y centollo, ensalada de canónigos con salmón ahumado, ensalada de langostinos, ensalada de pepino y maíz, cogollos de Tudela con salsa de anchoas, ensalada tibia de piña...
Aquí tienes para escojer, le dije. 
Si, pero no me gusta ninguna. No soporto el contacto de la lechuga con otras cosas.
Al final, después de muchos titubeos y sugerido por el camarero, le fue preparada una ensalada ad hoc, sólo con lechuga y escarola. Pero sobretodo, sin tomate ni cebolla y aderezada únicamente con limón ya que el aceite crudo le producía náusea. 
Veo que aquí no tienen pollo, dijo haciendo una mueca de decepción mientras buscaba en la carta un segundo plato. Es que me encantan las alitas de pollo.
Pensé que hubiera sido mejor ir al Kentucky Fried Chicken y me acordé de Brillat-Savarin autor de dime lo que comes y te diré quien eres. Y no sólo por lo que comió sino cómo lo comió. ¿Qué horribles experiencias de atragantamientos, espinas, acosos alimentarios, colores y pesadillas, habría tenido de niña? Fuera lo que fuere, cuando terminamos de comer y nos despedimos me sentí profundamente aliviado. 
Ni sus hermosos ojos, ni su hermosa boca, ni su cuerpo serrano, conseguirán que vuelva a comer con ella, en una próxima ocasión.


9 comentarios:

Lalodelce dijo...

Ja, ja, ja. La próxima hazte acompañar por una mórbida señora o señorita es secundario, estilo gorda de Botero, que te aseguro se chupará los dedos uno por uno con un gusto que te dejará lleno de ideas ... e ideas. Salut, Joanet!

joanet dijo...

Más razón que un santo tienes Lalo, y te aseguro que mi escrito está muy autocensurado para que no parezca que me ensaño con nadie.
Pero fue inolvidable.

Lalodelce dijo...

Qué opinas de alguien que come únicamente: frituras (menos frutos del mar), pizza, papas, fideos, arroz y carne ... ah, y pan?

joanet dijo...

Pues que necesita hacer un cursillo con un buen profe.
Nada, cuestión de cinco menús :)

Lalodelce dijo...

Mejor lo matamos de hambre ...

jose dijo...

Hola Joanet, me parece muy escueto tu relato de la compañia en cuestion, conmigo no tienes ese problema cuando nos comemos la japuta en la taberna del port, jajajaja
pero claro esta, yo no soy una bella chica, ni tengo un cuerpo serrano.

Recuerdas lo que te comente de la travesia a dos que queria hacer a pollensa, todo claro viento en popa y a toda maquina, jajaja
hasta pronto amigo

joanet dijo...

Hey Jose! Me alegra encontrarte aquí, después de la comilona de 'japuta' frita y a la plancha en la taberna!
Por cierto, he mirado en Google y dice que el japuta es realmente una palometa, castañeta o zapatero... y me he quedado muy extrañado porque lo que comimos tu y yo no era una palometa!
A ver si realmente nos comimos un hijo puta?

Lalodelce dijo...

Si lo que dice José es cierto, entonces a ponerle aliño a este blog, Joanet, que andamos sin sazón (post) desde hace mucho. Y no se coman cualquier cosa por ahí Uds. dos.

jose dijo...

Hey Joanet, el tema de la japuta trae cola por lo que leo, bueno te he de decir que segun mi querido papa que como sabes ha pescado durante 60 años, el nombre fino de la japuta, es castañeta y para mi eso vale mas que el google ya que este no tiene los años de experiencia de mi papa. JAJAJAJA


un cordial saludo
Saludos cordiales